Mi ejercicio durante años ha sido verme varias veces ante la cámara y jugar (ojo, no forzar) a NO identificarme con esa idea de cuerpo que siempre he tenido.

Un cuerpo que me hace "valiosa" ante otros, que sólo tiene la opción de ser bello o feo.

Algunas veces ha funcionado. Otras no tanto.

Pero hacer arte con mi cuerpo me da cierta sensación de un despojo de prejuicios
Antes de continuar debo aclararte que el proceso que te mostraré a continuación no es la fórmula mágica de la autoaceptación. Sólo es un ejercicio que hago regularmente  y que he acompañado con terapia psicológica.

Tampoco es  estructura básica de mi proceso creativo.

1- Punto de partida visual

En mi libro de recursos o de cosas que me gustan (no es pinterest) guardé una foto de la vista aérea de salinas de Níger.
Imagen de George Steinmetz  ( modificación del paisaje por la excavación de pozos de sal en Teguidda-n-Tessoumt,Níger).
Cuestionando por qué me gustaba esa foto, entendí que lo que me producía interés visual y por supuesto cierto repudio, era el patrón de la composición.

Si lo abstraigo al máximo, resulta ser un patrón horrible para las personas tripofóbicas.
2.Dos pliegues y una teta

Desde hace un año hago sesiones sin pensar. Sólo los cuerpos y la cámara. 

De esas sesiones archivadas escojo una foto para imprimirla y jugar con esa imagen de manera análoga.

En abril del 2020 encontré esta. Un torso retorcido que se alejaba bastante de la típica representación “sexy” del cuerpo desnudo.

Además el juego de color me gustó mucho.

Detalles de color en crudo, sin revelar

3. El Bing Bang

Varios recursos se conectaron en mi cabeza
Aquí no tenía aún un concepto claro antes de ejecutar. Esto no es una receta o una estructura. (afortunadamente).

Solo en este proceso (en los otros no lo sé) había una idea de imagen.
4. Manos en el monstruo.

Para convertirme en monstruo necesité la foto impresa en 30x40 cm  y un punzón para abrir mil huecos. Además de un objetivo claro: Causar interés visual y repulsión.
4- El puto proceso creativo.

Iba dibujando con el punzón directamente en la foto. Con un boceto previo iba copiando el patrón.

Pero, ¡Los bordes estaban horribles!, “mordisqueados” y blancos.
Me frustré,mandé la foto a la mierda y me dediqué a hacer otras cosas (ver memes).

5- La reconciliación.

Pero como mi relación con la creatividad es la más tóxica. Volví a ver si podía arreglar las cosas.

Lime los bordes y los pinté de naranja para que eventualmente se mimetizaran con el tono de mi pezón.
6- Hora de verme 

La foto estaba lista. La amarré a un par de tripodes para meter un pezón en cada hueco.

Y el asunto de deshacerse de las  viejas identidades empezó a tener sentido.

Aquí no tenía que meter barriga, ni mirar si el pezón quedó bizco o si una teta era más grande que la otra.
6- Orificio-pezón

Hice 202 fotos. Una por cada orificio.
Marqué de rojo cada hueco para no equivocarme

y fuí feliz en este juego :)

7- Píntame la carita.

¿Todo el color se hace en photoshop? NO. ¿La foto ya tiene una intención de color previa? Si.

Mira un video rápido con todo el proceso de retoque:
y ¡vualá!
 Esto no es solo una foto. Es un proceso creativo para deshacerse de viejas identidades.
Recuerda que hay cupos disponibles para mis próximos talleres online.

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