NARRAR LA PIEL
Durante el 2014 y el 2018 me autorretraté, buscando entender y sentir las distintas maneras de narrar la piel. En las re-descrubrí y asumí mi cuerpo desde su más natural humanidad, hasta su más construida y cultural concepción, como objeto de deseo.

Exposición individual en la Alianza francesa de Medellín 
Curaduría: Daniel Guana 
Museografía: Jorge Longas
Como punto de partida, podríamos hacer un ejercicio: el imaginarnos estar en frente de un espejo y pensar lo siguiente: ¿De qué forma miramos y por ende pensamos nuestra piel y cuerpo? Es decir, ¿de qué maneras entendemos y nos apropiamos de nuestro propio cuerpo y el de los demás? (…) sin duda alguna, es ponernos en una situación incómoda, ya que es una invitación abierta a vernos y pensarnos desde la desnudez, tanto propia como desde la mirada del otro.
Nuevas formas de narrar la piel, es una forma de dar respuesta a dichas inquietudes, en las que el cuerpo y la piel son re – descubiertos y asumidos desde su más natural humanidad, hasta su más construida y cultural concepción, como objeto de deseo.
Paola Rojas, al pertenecer por un largo periodo a una congregación cristiana durante su adolescencia, hizo que la percepción sobre su cuerpo llegara a una distorsión tal, que la palabra “pecado” era la mejor manera de reconocerlo y asumirlo, sin embargo, el sentir esa incomodidad y rechazo por lo que éste representaba, la hizo situarse en frente de ese espejo y observar cada parte de esa piel a la que tanto desconocía.

Sin ser consciente de la magnitud de lo que estaba haciendo, este ejercicio de enfrentar su propia desnudez a través de la fotografía, permitió en una primera instancia, el poder reconciliarse consigo misma por sentir tal desprecio hacia esa piel y ese lunar heredado sobre su pecho. Por otra parte, este ejercicio tan íntimo, hizo que su entendimiento sobre la belleza del cuerpo humano se abriera y expandiera a tal punto, que fue capaz de reconocerla incluso en sus más naturales “imperfecciones”.
Después de este proceso de reconciliación con su propia piel, Rojas plantea la posibilidad de asumir y explorar al cuerpo desde un entendimiento más global, en el que el cuerpo deja la desnudez para estar desnudo. Esta diferencia la sustenta el artista y autor estadounidense John Berger, en su obra “Ways of Seeing” (Modos de ver), en el que la desnudez implica un proceso de apertura hacia la identidad y la intimidad, en cambio el desnudo, más allá de ser una forma de arte, existe a razón del deleite y apropiación de un tercero.
NO HAY CUERPO SIN UNA NORMA QUE LO NARRE
En esta nueva etapa, Rojas toma una postura frente al cuerpo humano, (no solamente del propio sino el del otro) en el que esté pasa a ser un objeto, el cual está edificado desde la jerga popular, la estética publicitaria, y discursos que delimitan y determinan la identidad y las funciones de éste.

El cuerpo, ahora como un objeto del deseo, ha sido construido desde múltiples direcciones, las cuales tienen un lenguaje propio; es entonces desde la apropiación de éste, que Rojas logra sintetizar en imágenes ese cuerpo cosificado y construido a gusto de un tercero. En consecuencia, este ejercicio de observación y apropiación, le ha permitido el poder abrirse a otras posibilidades de explorar y entender esas normas culturales que construyen esa piel.
Por otra parte, entender al cuerpo como un objeto, le ha permitido a Rojas establecer una postura crítica en cuanto a lo que implica ser un objeto del deseo, un cuerpo sexuado, en una sociedad latinoamericana. Sin embargo, esto hace parte de todo un análisis cultural sobre cómo la sociedad piensa, habla y asume al sexo.
Recreando la oralidad a través de la fotografía, específicamente la jerga colombiana, Rojas produce una serie de imágenes que, en la mayoría de casos, son transgresoras y jocosas a razón de su potencia visual, ya que no escatima en el uso de objetos y colores que potencian lo sugestivo y provocativo que puede llegar a ser ese cuerpo cosificado y sexuado.
Es pues, Narrar la piel, ese situarse en ese espejo, en el que Rojas más allá de crear imágenes llenas de color y de esas partes del cuerpo, es una invitación a re – conocer nuestra piel, a apropiarnos de nuestra identidad dejando de ocultar aquello que nos diferencia de los demás y a dejar la mojigatería de una buena vez.
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